Thursday, November 27, 2008

Vivo solo.

Y no me agradan muchas cosas.
Y no me agrada nadie.
No soporto estar solo por que no me soporto a mi mismo.
Estoy solo por que nadie soportaría estar conmigo... y también está la razón de que yo no soportaría estar con nadie.

No es que me quiera morir... es que no me importa.

Sí, he tenido una serie de crisis... Pero eso no justifica mi comportamiento.
Soy lo suficientemente centrado para saber que yo soy la raíz de la miseria de muchos.
Soy lo suficientemente desequilibrado como para no querer pedir perdón... como para no querer ser perdonado.

Y mientras tengo este puto monologo interno... escucho a niños jugando en la calle.
Justo afuera de mi hogar.
Y nada, nada me puede desesperar mas.

Pero no voy a decir nada... no voy a hacer nada.

A menos que se empiecen a pasar de verga.

Y qué pasa? Se pasan de verga. Los pequeños hijos de puta me rompen una ventana con una roca.

Me altero. Me altero y reacciono sin pensarlo dos veces...
levanto mi vergonzoso cuerpo delgado y arrugado que sufre de una hernia, una pierna hecha mierda por complicaciones de una fractura y un dolor interno de lo mas fuerte por mis riñones que no son de lo mas funcionales... y hace mucho que no me levanto tan motivado y tan apresurado por algo, por lo que me siento un poco fuera de mi elemento; desorientado. Qué emoción.

Con mis manos rigidas por la artritis agarro la roca que aterrizó en mi sala y salgo corriendo hacia mi porche y los veo;

Ahí están esos hijos de puta... son 3. Le puedo dar a uno. Al que vaya mas lento, al que esté mas a mi alcance. Con gran esfuerzo, lanzo la piedra y le pego a uno de ellos en la nuca. Y el muchacho cae.

Y el muchacho cae.

Y tal vez está muerto.

Y estoy cansado.

Y me vale verga.

Y entro a mi casa.

Y cierro la puerta que se mete el chiflón.

1 comment:

Anonymous said...

en estado negativo totalmente... siento empatia